No empezó bien la jornada, pero al menos en esta jornada pudieron verse algunas hermandades en la calle. Como era tradición el día no pintaba bueno, y el Perdón lo tuvo claro, no saldrían en este año. Igual decisión tomaron en San Basilio, Pasión no saldría.
Todo quedaba pendiente de las otras tres hermandades que aun restaban por tomar su decisión, y la alegría cundió cuando la Paz decidió que saldría. El Señor de Humildad y Paciencia lucía sus nuevas potencias y su exorno floral fue de color morado. La Virgen de la Paz, toda pureza.
Pese a que el cielo no daba garantías totales, el Calvario y Misericordia salieron. Desde San Pablo se puso en marcha la procesión del Nazareno del Calvario y la Virgen del Mayor Dolor.
Mientras Misericordia acortaba su camino a la ida. De malva y oro se llenó el ambiente cuando la Virgen de las Lágrimas apareció. Los faldones de su palio habían sido restaurados en el taller del malagueño Juan Rosen.