Las nubes que han sido protagonistas de la pasada Semana Santa hicieron su primera aparición en la tarde del Sábado de Pasión, la lluvia que caía a primera hora de la tarde hizo que Humildad y Paciencia decidiera recortar su itinerario y limitarse a procesionar por las calles de su barrio.
Es una alegría comprobar año tras año la expectación y devoción que la Virgen de los Dolores y Esperanza despierta en su barrio. No sólo hay que fijarse en las largas filas de nazarenos que la acompañan, en las que también sale una representación del Cristo, que en fechas próximas será bendecido, si no también en los vecinos que se agolpan en sus balcones y en las aceras.
Aplausos y petaladas al paso de la Virgen de los Dolores y Esperanza, que volvía a llevar rosas blancas. Tiene una particularidad este palio, que conjuga el color verde y el negro. Una pintura de la Virgen del Carmen, donde la hermandad suele acudir en cada procesión remata la gloria del palio.
Hermandad de barrio, que esperamos dentro de unos años baje hasta el centro, porque sin duda lo merece. El esfuerzo de sus hermanos tendrá recompensa. Y es que a veces los sueños se hacen realidad, si no que se lo pregunten a Juan Manuel Quiñones.
Sin duda es esta corporación el ejemplo donde todas las nuevas asociaciones y pro-hermandades deben mirarse. Porque incluso son un espejo donde las hermandades ya consagradas deberían reflejarse. Y lo mejor, es que aún tienen mucho por hacer y seguro estamos que lo harán como hasta ahora, con todo un barrio volcado en su hermandad.