Sueñas con la llegada de la Semana Mayor, vas por la calle y te imaginas la revirá en esa curva. Tienes la túnica nazarena en casa y anhelas que llegue el día. Depositaste el beso en el pie del Señor, cuantos sentimientos expresaste en ese pequeño acto. El pregón ya ha sido leído, y la ciudad ya sabe lo que se le avecina. Colas en las tiendas donde se hacen los capirotes. Todo está dispuesto, todo está listo. Te pasas todo el año soñando y no te das cuenta de que el momento ya ha llegado. Despierta. Mañana es Domingo de Ramos.