martes, 27 de marzo de 2007
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El pasado viernes día 26 de Marzo pudimos contemplar en El Arahal un exquisito besamanos en que todo brillaba con luz propia. No solo exquisito era el montaje, como también lo es la corporación (ejemplo absoluto de corrección dentro de la estética de una hermandad seria y de silencio), sino que sobre todo, la pieza fundamental y centro de atención como es la imagen, brillaba con luz propia al tratarse de una de esas obras que reconcilian al espectador con la producción artística de nuestra imaginería actual.

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Nuestra Señora de la Piedad es obra de Antonio Joaquín Dubé de Luque en 1991, realizada en posición erguida, se le añadió una imagen de Cristo yacente en 1995 obra del mismo autor, conformando un misterio de la Piedad de original composición dada la posición de la talla mariana. Pasa por ser la obra más destacable de la producción del autor sevillano junto a la Piedad de El Viso de el Alcor. La talla se aparta de los modelos marianos habituales en el imaginero, sin por ello dejar de presentar claramente reconocibles los grafismos que este suele imprimir a su obra. No resulta descabellada la idea de que dada su vinculación con la corporación de Los Servitas sevillana, el artista se inspirara en el monumental conjunto de la Piedad de Montes de Oca para reflejar los grafismos del rostro de la dolorosa de El Arahal.

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Resulta anecdótico el hecho de contemplar una corporación titulada de la Vera+Cruz sin poseer una talla de crucificado a la que rendir culto. Desgraciadamente el primitivo crucificado de la Vera+Cruz resultó destruido en 1936, siendo este obra de Juan de Oviedo en 1592. Algunos de sus restos se conservan y la hermandad los guarda como auténtica reliquia. En 2004 A. J. Dubé de Luque realizó una nueva talla mariana para la hermandad que se especula procesionara bajo palio en un futuro no muy lejano. Esta talla recibe culto bajo la advocación de María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos.

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Felicitar a la hermandad por el montaje, alejado del oscurantismo muy dado en los últimos tiempos, pleno de luz y bajo todas las facilidades para el fiel que se acerca a la Señora y también por el montaje del altar de insignias (magníficas todas, en especial el juego de ciriales y pértiga en caoba y apliques). Gracias a quien quiera que realizara el estupendo repertorio musical que sonó de fondo durante el acto, de buen gusto y un detalle del que congratularse dado los tiempos que corren en cuanto a la selección de repertorios musicales. Y para acabar, no cabe menos que felicitar a ese estupendo servidor de librea, que supo llevar como nadie su uniforme y servir mejor que ningún otro que servidor haya visto, con enorme diligencia a la vez que discreción. Gran futuro cofrade esperemos que tenga por delante y por ello, merece una reseña en este artículo y por saber siempre donde debía estar y como debía estar.

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Rogelio Rubio Segura.
Publicado por nazarenodelaO @ 0:09  | Sevilla
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