lunes, 26 de marzo de 2007
Una semana. En siete días todo habrá comenzado. Todo tendrá sentido, el trabajo habrá merecido la pena y la larga espera nos habrá parecido fugaz. Siete días nos quedan para ultimarlo todo, incluido nuestro interior, preparar nuestro cuerpo para sentir y vivir tantas emociones y sensaciones como nos esperan, dispuestos a sentir la presencia de Dios. En cualquier detalle podemos encontrarlo, tan sólo necesitamos estar dispuestos a captar tantos sentimientos como nos sean posible.

Siete días. En una semana Dios nos espera en las calles de nuestra ciudad.
Publicado por nazarenodelaO @ 0:00  | La cuenta atrás
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