En el convento de Capuchinos, celebró la semana pasada la hermandad de la Paz los cultos cuaresmales en honor del Cristo de Humildad y Paciencia. Dosel burdeos, y entre los cirios, el Señor de la Humildad vestido con su túnica procesional. Maravillosa expresión la de este Cristo, en la que se mezcla el dolor con la mansedumbre.
A la espera del Miércoles Santo quedan sus hermanos. Proyectos muy interesantes tienen entre manos, destaca el de un nuevo palio para la Virgen de la Paz, mantendrá la tradicional ochava. Quieren lo mejor para Ella, y a buen seguro lo conseguirán.