Antesala de un Sábado Santo es lo que pudimos vivir el pasado domingo en el besamanos de Nuestra Señora de los Dolores, de la hermandad de los Servitas. Al pie de la Cruz, la Madre acoge entre sus brazos a su Hijo ya muerto. Con una mano sostiene su cabeza y con la otra acaricia su mano inerte. Cuanto dolor representa ese momento y que bien logró plasmarlo Montes de Oca.
San Juan y María Magdalena conformaban el altar de cultos. Una Magdalena sublime debida a las prodigiosas manos del mismo autor que realizase a la Virgen de los Dolores.
Conjunción perfecta entre Madre e Hijo. El Cristo de la Providencia acaba de ser descendido de la cruz, su cuerpo esta herido por todas partes, y las manos de su Madre intentan calmar su sufrimiento. Que manos tiene Nuestra Señora de los Dolores.
Como siempre nos fuimos satisfechos por el buen hacer de la corporación de los Servitas, esperando nuestro próximo encuentro cuando ya sea Sábado Santo.