Durante el pasado domingo, III de Cuaresma, la hermandad de las Aguas celebró en su pequeña capilla de Nuestra Señora del Rosario el besapie del Santísimo Cristo de las Aguas y el besamano de Nuestra Madre y Señora del Mayor Dolor, titular mariana que sale en procesión cada Lunes Santo a los pies del Crucificado de las Aguas.
El Cristo de las Aguas estaba dispuesto en el suelo sobre las andas en las que posteriormente saldría en Vía Crucis por la feligresía, cosa que le mostraremos en un próximo reportaje. La Virgen del Mayor Dolor estaba tras su Hijo, y tras ella un dosel. Claveles rojos y lirios morados compartían las piñas que exornaban el montaje.
Del Crucificado destaca su cabeza, que gracias a su disposición en el besapies pudo ser contemplada con mayor facilidad.
Que decir de Nuestra Madre y Señora del Mayor Dolor, preciosa dolorosa de rasgos doloridos, cuya autoría no queda clara, pero que independientemente de ello, la convierten en una joya, aunque mucho nos tememos que pase desapercibida.
Pura delicia la Señora, besar sus manos un placer, contemplarla una delicia para los sentidos. Nos habríamos pasados las horas ante Ella.