Para el gran público los nombres propios de las hermandades son los que aparecen en los medios en razón de su cargo o su trabajo relacionado con el mundo cofrade. Pero el trabajo de las hermandades se lleva a cabo gracias a mucha gente, o quizás no tanta si vemos cada caso, que no existe para las personas ajenas a nuestro mundo y a veces para los mismos que lo conformamos, precisamente porque su labor es callada.
Sin el trabajo que realizan estas personas de forma anónima, nada sería posible, porque para que todo luzca posteriormente se ha tenido que llevar a cabo una labor previa.
Secundarios que saben cual es su función, que orgullosos la realizan, porque saben que el único protagonismo debe ser para Ellos, porque su recompensa, íntima y personal, a la vez que compartida con sus iguales, la reciben cuando contemplan su labor y ven que todo el esfuerzo ha merecido la pena, simplemente por Ellos.