sábado, 17 de marzo de 2007
Esto no es un juego, ni tampoco un juguete. El que quiera jugar que vaya a una administración de loterías y compre un número, que vaya a un casino, o que por Reyes pida el juguete que prefiera, aunque mucho me temo que Sus Majestades le traerían carbón, pero del que ni siquiera pueda usar para quemar incienso.

Las cofradías son algo más serio. No podemos caer en la tentación de fundar una hermandad o algo que se le parezca, por el simple hecho de que somos cuatro gatos y tenemos una imagen. Y encima con la única finalidad de montarnos una procesión que satisfaga nuestras intimas ambiciones cofrades.

La devoción popular requiere tiempo, y sin ella lo demás son meros fuegos artificiales. Las cosas hay que trabajárselas, y el capricho de unos pocos no debe poner en peligro lo que tanto tiempo y esfuerzo ha supuesto para las hermandades.

Y precisamente no estoy en contra de hermandades nuevas, de los inventos pseudo cofrades si.
Publicado por nazarenodelaO @ 17:13  | La cuenta atrás
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