jueves, 15 de marzo de 2007
Con titulo o sin el, con cargo jurado o prometido o sólo con ganas de ayudar, en estas fechas priostes y albaceas no paran. Si cualquier cargo de una hermandad está a tope de trabajo, estos responsables de que todos los cultos y las procesiones salgan bien no paran.

Pendientes de que la cera quede derecha, que toda la orfebrería brille. Son los que conocen ese otro olor típico de la Cuaresma pero que es cantado por los poetas, ese que deja en el ambiente y en la ropa el limpiaplata de turno, menos agradable que el olor a azahar o incienso pero tan necesario como ellos.

Los que ostentan estos cargos en las hermandades son limitados en número y nada sería posible sin la ayuda inestimable de aquellos hermanos que prestan su colaboración. Aquí es donde los responsables de los cultos internos o externos ejercen otra importantísima función, abrir puertas a esos hermanos que se acercan a ayudar, hacerlos sentir parte de la hermandad.

Ahora es tiempo de aprovechar todas las horas posibles para dejarlo todo a punto, la satisfacción vendrá después cuando contemplemos el trabajo bien realizado, y orgullosos miremos a quienes nos han ayudado.
Publicado por nazarenodelaO @ 0:00  | La cuenta atrás
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