martes, 13 de marzo de 2007
Que rápido pasa el tiempo. Hace nada que empezábamos la Cuaresma y ya estamos en el ecuador de la espera. La mitad del tiempo que nos conduce a la Entrada en nuestra particular Jerusalén es lo que hemos consumido. En menos de veinte días será Domingo de Ramos, y todo tiene que estar listo para entonces.

El tiempo pasa casi sin darnos cuenta, y más cuando nos movemos entre nubes de incienso, aunque la verdad que durante la semana a lo que más se huele es a limpiaplata, que precisamente no huele a azahar. Sin duda es otro de los olores cofrades por excelencia, no la pequeña flor, si no el del producto con el que nos afanamos en sacar brillo.

Hay que aprovechar bien el tiempo que nos queda, que antes de que nos demos cuenta, los primeros nazarenos estarán en la calle. Dos domingos por consumir nos quedan. Al tercero, la ciudad por una semana será mejor.
Publicado por nazarenodelaO @ 0:00  | La cuenta atrás
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