viernes, 09 de marzo de 2007
Muchas horas durante el año. De especial dedicación en las fechas más cercanas. Todo para un día en concreto. Cada hermandad se afana en preparar todo lo necesario. Todo dispuesto para que llegado el día que fijan sus reglas y a la hora estipulada todo salga bien. Las flores frescas, la cera enhiesta a la espera del pabilo candente que le dé sentido. Nuestra particular gloria dentro de esta Semana de Pasión que nos sabe precisamente a eso, a gloria. Todo para una procesión de horas. Todo para una semana.

Todo pasa. Y después lágrimas de cera pueblan las candelerías, las flores se marchitan y todo volverá a la normalidad, la aparente normalidad de una hermandad. Gloria celestial durante una semana, y después qué. Si no sientes esa sensación de vacío cuando llega el Lunes de Pascua, quizás no entiendas que durante todo el año nos preparamos para nuestra anual dosis de gloria celestial, adelanto de la que algún día, viviremos eternamente.
Publicado por nazarenodelaO @ 0:00  | La cuenta atrás
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