viernes, 02 de marzo de 2007
Renuncio. Dimito. Reniego, no soy cofrade ni quiero serlo. Porque si ser cofrade es entender una hermandad como rancho propio donde todo a de hacerse a la voz que ordena y manda y siempre amoldándose a sus criterios, porque si lo que llamamos hermandad se convierte en cualquier cosa menos eso, en lugar que origina conflictos y peleas que conllevan a enfrentamientos personales que jamás concluirán, porque si en lugar de ser sitio de encuentro es lugar de distanciamiento, porque si cada vez que pongo el pie de la hermandad vuelvo a casa con la moral por los suelos, porque nos estamos cargando con actitudes irresponsables la ilusión, y sin ilusión no hay futuro.

Porque las hermandades deben ser algo distinto a lo que se han convertido. Por todo esto y mucho más renuncio. Si ser cofrade es esto, no lo quiero. Quizás no sepa lo que soy o lo que quiero ser, pero si estoy seguro de lo que no quiero ser.
Publicado por nazarenodelaO @ 0:00  | La cuenta atrás
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Publicado por columnero
sábado, 03 de marzo de 2007 | 13:24
La verdad es que suele pasar estas cosas. Gracias a Dios no damos el paso ese. Quizá porqu Su designio sea ese, estar ahí para dar testimonio, para seguir luchando para mayor gloria de Él y de su Bendita Madre.