Cada cuaresma es recibida por la parroquia de los Mártires con el triduo y posterior besapie de Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto. El culto, nada espectacular en comparación con la impresionante efigie del Señor arrodillado e implorante, se ve más simple cada año. La imagen se encontraba fuera de la capilla, escoltada por cuatro hachones y con un centro de rosas rojas y lirios frente a su peana.
Asimismo, se encontraba ataviado con una túnica lisa de terciopelo morado, una sardineta bordada, que es la que luce en procesión al igual que el maravilloso juego de potencias de oro y amatistas de diseño y acabado impecable.
Oportunidad de contemplar de cerca al Señor que en Getsemaní acepta su Pasión, preciosa imagen del Cristo del Huerto que nos enseña a aceptar la voluntad divina. Mientras su Madre de la Concepción, ataviada en este año de hebrea, contempla a su Hijo.