Como hojarascas se elevan al cielo. Volutas que anteceden al Hijo de Dios y a su bendita Madre. Bendito olor que nos trasporta a la gloria. Eso si, el incienso que sea del bueno. De unos personajes de casa real si es posible. Que el olor a carbón no se note. Incienso y más incienso. Nubes enormes que son producto del buen hacer de los turiferarios.
Movimiento sencillo para producir el efecto deseado, pendiente siempre de que el incienso caiga en el momento adecuado cuando la brasa esté candente. Niño, una pastilla de carbón, o mejor dos. Y echa incienso, otra cucharada y otra más. Y ya sabes si te protestan, más incienso, que huele muy bien y es para el Señor.