El rumor estaba en los ambientes cofrades, los hermanos de esta nueva hermandad desde ayer, lo presentían, pero faltaba la confirmación oficial. La parroquia de San Isidro Labrador estaba abarrotada, el Cardenal Arzobispo de Sevilla presidía la función, era su primera visita pastoral al templo, y sin duda nadie de los que se encontraban allí presentes la olvidarán.
La liturgia de la misa transcurría con normalidad, hasta que acabada la comunión, el Cardenal le comunicaba a Indalecio Humanes, párroco del templo, que su secretario personal, el hermano Pablo iba a leer “unos papelitos” que había traído. Era el decreto por el que desde ese momento Pino Montano contaba con una hermandad de penitencia. La hasta entonces Agrupación pasaba a ser Hermandad de Penitencia de Nuestro Padre Jesús de Nazaret y Nuestra Señora del Amor.
Un atronador aplauso recibía la buena nueva. Mucha emoción se vivió desde entonces, y más de una lágrima de alegría surcó las mejillas. Fue un día de fiesta en el barrio, una fecha histórica para la nueva hermandad de Vísperas. Veinticinco años de labor cofrade habían obtenido su recompensa. Felicidades a la nueva hermandad.