Los nervios hacían presencia en los momentos previos a la salida. La gente se agolpaba alrededor de la puerta del Sagrario para ver salir el cortejo que antecedía al Santísimo Cristo Yacente de la Paz y la Unidad y Nuestra Señora de Fe y Consuelo, que pasadas las 20.15 salían para dirigirse a la cercanísima Catedral. Poco a poco, las andas salían a la calle. Emoción contenida, sentimientos que se agolpaban, sentidos a flor de piel. Por fin la ilusión de muchos de los allí congregados se hacía realidad, nuevamente veíamos en las calles de Málaga al Cristo Yacente y a la Virgen de Fe y Consuelo. Y es que ciertamente la emoción embargo a más de uno. En silencio las andas salieron por el jardín del Sagrario dirección al Patio de los Naranjos. Antes tenía que superar un pequeño pórtico con la dificultad añadida de una lámpara, que lograron solventar sin grandes problemas.
La primera saeta, luego vendría otra en calle Granada, se la cantaron antes de entrar en Catedral. Sin dilaciones, las pequeñas andas que fueron exornadas con lirios, claveles y calas sobre monte de corcho, entraron en la Catedral, donde presidido por el Señor Obispo daba comienzo el rezo de las quince estaciones del Vía Crucis.
Impresionante el discurrir de estas imágenes por el interior de la Catedral, de donde salió con media hora de retraso sobre el horario previsto. A los sones de "Benigne Fac Domine" interpretados por la banda de música Nuestra Señora de la Paz, salieron de Catedral.
Debido a los andamios de calle San Agustín se cambió el itinerario, discurriendo por Santa María y Molina Lario. A los sones de marchas sobrias, acordes con el momento andaba la procesión. Hay que felicitar tanto a la banda como a los responsables de elegir el repertorio. Ojalá cada Viernes Santo se escuchen las mismas marchas.
Uno de los momentos de la noche se produjo a mediación de calle Granada, donde coincidieron la oscuridad con la interpretación de "Saeta Cordobesa". También hay que destacar la labor de los acólitos, en el caso de los turiferarios llenaron de incienso todas las calles por donde pasaba el cortejo.
Tras cruzar la plaza de la Merced, pudimos vivir otro momento de emoción con "La Madrugá" y "Soleá, dame la mano" en las Lagunillas. Sin prisa pero sin pausa discurría la procesión. A las 00.45 horas, concluyó esta procesión en el interior del Santuario de la Victoria con el canto de la Salve.
Mucha gente durante todo el recorrido, incluso hasta en la Victoria, pese al retraso acumulado. Este es un aspecto que los responsables deberían tener en cuenta para otros años. Otra cosa a mejorar, sería el uso de los walkies, demasiado ruidosos, cuando hoy en día se pueden contar con medios más silentes. Desde luego lo que no cabe son portadores que aprovechan a hacer fotos cuando las andas están bajadas, ni mucho menos al responsable de marcar el ritmo de la procesión, disimulando para fumar durante la procesión.
Sin duda hay que felicitar a la Agrupación de Cofradías y a la hermandad del Monte Calvario por lo bien que salió todo. Como comentábamos cuando salíamos de la Victoria, ahora si que era verdad que había comenzado la Cuaresma.