Carteles y pregones habrá, pero como el oficial ninguno. Cada año hermandades, asociaciones de diversa índole, tertulias, peñas y cualquier grupo que se precie nos brindan múltiples actos que llenan los días de cuaresma, o mejor dicho, coinciden en hora y fecha con lo cual el publico interesado en la materia tiene que elegir a donde va.
Pregones, exaltaciones, carteles. Al atril durante un rato, la gloria será tuya por unos instantes si eres el pregonero, exaltador, presentador, si eres el pintor o fotógrafo dejarás tu anonimato por unos instantes pero serás recompensado con ver tu obra por las calles de la ciudad durante unos días.
Mientras el cartel de Semana Santa por excelencia ya lleva tiempo en las calles, como siempre expuesto a los comentarios de los cofrades, especialistas en eso de criticar, y del pueblo llano, que siempre opina aunque no sepa.
En el caso del Pregón, su audiencia es más selecta, sólo los verdaderamente interesados lo escuchan, bien sea en persona, siendo uno de los privilegiados de la acotada audiencia que permite el recinto elegido y que siempre se queda pequeño o bien siguiéndolo a través de radio o televisión.
Y es que por muchos carteles y pregones que haya cada año, como el oficial ninguno.