Durante el pasado fin de semana el Santísimo Cristo del Amor estuvo expuesto en devoto besapies. Ante la Virgen del Socorro se dispuso al maravilloso crucificado de Juan de Mesa, en un ambiente íntimo, con poca luz, que invitaba al recogimiento.
Siempre es una alegría poder contemplar de tan cerca a esta portentosa imagen, en la que se puede observar el paso de los años, y que hace pensar en una cercana restauración por manos expertísimas, pues hablamos de unas de las obras cumbre de la imaginería.
Sin duda, pasarse por la Anunciación, fue una buena antesala de la Cuaresma.
Fotografías de Rogelio Rubio.