Tras la celebración del Triduo en su honor, la imagen de Nuestra Señora de la Paz que recibe culto en el Convento de la Trinidad, estuvo en el día de ayer, día de su festividad litúrgica en besamano.
Preciosa esta Virgen, que desde diciembre luce esplendorosa tras la restauración a la que fue sometida por Israel Cornejo. De esta manera se recuperaba para la ciudad una de sus imágenes de gloria más bellas.
Para el besamanos la Virgen lucía su característica corona, y se presentaba ataviada de forma bellísima. Un culto sencillo a la par que elegante, con sabor clásico, con cimientos que indican que las cosas van por buen camino, y que ojalá pronto la devoción a Nuestra Señora de la Paz, la Paz de la Trinidad como se conoce, vaya a más.
Fue un placer nada más abrir la puerta del templo ser recibido por el olor a incienso, y mayor goce aún poder ver de cerca a esta Gloriosa Imagen y besar su mano.