Continuamos con los reportajes sobre los besamanos con motivo de la festividad de la Inmaculada Concepción y que esperamos ir completando en próximos días. Ahora es ocasión de mostrarles a una de las más sinceras devociones de Sevilla, la Pura y Limpia del Postigo.
Cuanta dulzura y belleza dentro de una imagen pequeña en tamaño pero enorme en devoción. En su capilla propia, en el Arco del Postigo, la Inmaculada Concepción, la Pura y Limpia recibe en el día de su festividad el cariño de todos los que durante el resto del año pasan por delante de Ella, pues desde su capilla callejera cuida de todos nosotros.
Despierta tanta ternura esta preciosa Inmaculada que cuando vas a darle un beso te acercas con sumo cuidado. Coronada canónicamente, lucía en su pecho la medalla de la ciudad.
La satisfacción se dibujaba en la cara de los hermanos de esta corporación en el día de su Señora, la más Pura y Limpia, y muy especialmente en el caballero que ya de avanzada edad limpiaba las manos de tan excelsa Madre tras cada beso y con una sonrisa en la cara entregaba a cada persona que había depositado su amor filial en forma de ósculo, una estampa de la Inmaculada.