domingo, 10 de diciembre de 2006
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No vamos a descubrir la belleza de la Virgen del Socorro, ni el arte con el que es vestida, y del que hizo gala en su besamanos. Lo que sin duda nos llamó la atención fue el numerosísimo público que se acercó a mostrar su cariño a esta Dolorosa. Largas colas se formaron para poder besar las manos de tan bella madre, y es que en Sevilla el día de la Inmaculada es sencillamente especial.

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Ataviada como si fuese Domingo de Ramos, manto de procesión incluido, que deleitó a propios y extraños, y que pasa por ser uno de los mejores mantos de Sevilla, aunque por una extraña razón pasa desapercibido. Con un tocado, que a nuestros ojos resultó maravilloso, que resaltaba aún más si cabe la belleza de Nuestra Señora del Socorro.

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Y es verdad que a las espaldas de la Virgen la hermandad había montado un altar con San Juan y Santiago, presidido por una imagen del Niño Jesús, pero es que realmente resultaba difícil apartar la vista de la faz de la Virgen del Socorro.

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Publicado por nazarenodelaO @ 17:39  | Sevilla
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