De la ilusión a la frustración puede haber poca distancia, y en este caso la decepción ha hecho acto de aparición en la mayoría de hermandades que iban a participar en el Vía Crucis Magno, que tenían puesta muchísima ilusión en este piadoso acto, tras la suspensión del mismo.
Pese a las dificultades, algunas hermandades se embarcaron rápidamente en este proyecto. Así El Caído y Rescatado ya contaban con la aprobación de sus cabildos para participar. Otras al principio poco motivadas acabaron ilusionándose, como expresa Andrés Espejo, hermano mayor de Vera-Cruz, a ABC Córdoba: "finalmente me había ilusionado y ahora me siento defraudado".
El hermano mayor de la Estrella fue claro en sus declaraciones,"Perdemos todos: las cofradías, Córdoba y lo más importante, el pueblo cristiano. Hay que hacer autocrítica y reflexión, porque las hermandades no invitadas se sintieron discriminadas", pero también lamentó que "algunos se rasgaran las vestiduras al conocer el proyecto y luego vayan a ver algo parecido en otras ciudades".
Todos destacan que el marco de la Catedral era el único posible, y que con las obras del Patio de los Naranjos no podía celebrarse allí, y en otro sitio era inviable.
También hubo quienes discreparon del proyecto, caso de Carlos Urbano, hermano mayor de la Buena Muerte, quien hizo patente su escepticismo con un "no hay mal que por bien no venga" y espera que esto sirva para analizar en qué se ha fallado por si se intenta en otra ocasión.