El pasado domingo día 26 de noviembre tenía lugar en la monumental ciudad de Écija la salida extraordinaria prevista como conmemoración del 50 aniversario fundacional de la Hermandad del Cautivo. La bellísima localidad sevillana nos recibió bajo el frío de una noche de pleno noviembre, aunque con la calidez acogedora de todas y cada una de sus calles, dignas de ser por si mismas nombradas monumento de imprescindible visita.
La talla de Jesús Cautivo, obra del orfebre sevillano Cayetano González en 1945, representa la iconografía típica heredada de la devota talla de Jesús de Medinaceli que se venera en la capital española. Son a su vez titular de la corporación la imagen de la Sagrada Entrada en Jerusalén, obra del ginense Luís Álvarez Duarte en 1974 (siendo el jumento obra de Fernández Enríquez en 1999), así como Nuestra Madre y Señora de las Lágrimas (anónima del siglo XVIII). La hermandad realiza habitualmente su salida penitencial el Domingo de Ramos por las calles astigitanas.
Con cierto retraso sobre el horario previsto de las seis de la tarde se ponía en la calle el cortejo, acompañando con sus sones la sevillana Banda de Cornetas y Tambores del Sol, hecho este novedoso ya que la imagen procesiona en la tarde del Domingo de Ramos en silencio. Es de destacar que por obras en los alrededores de la parroquia, la hermandad realizó su salida desde la puerta lateral bajo la arcada, de una plasticidad y monumentalidad asombrosa y sobrecogedora. No menos sobrecogedor fue el andar costalero, que podría bien definirse con muchas palabras pero aquí definiremos como solemne y majestuoso. Absolutamente delicioso fue el caminar por las calles astigitanas de la imagen, por lo que justo es felicitar efusivamente a sus costaleros que supieron estar a la altura de las circunstancias sobradamente, deleitándonos con un caminar exquisito. Vaya este homenaje impresionante dado por la cuadrilla en honor de don Juan Antonio Rabal Sánchez, capataz de la corporación fallecido el pasado día 15 de septiembre y que bien orgulloso puede estar en el cielo de la cuadrilla que dejó en la tierra. Descanse en Paz en la Gloria de Dios.
La imagen apenas estuvo tres horas en la calle antes de entrar en la Parroquia, de frente y sin girarse hacia el pueblo dado que la presencia de la arcada hacía imposible el establecimiento de público frente a esta. Muy emotivas fueron las chicotás en silencio ya en el interior del templo y el homenaje final dado por muchos de sus costaleros al fallecido capataz de la corporación, tocando el martillo y señalando a los cielos, allí donde se encuentra él orgulloso de sus hombres. Orgullosos también nos sentimos aquellos que visitamos la siempre sorprendente Écija, orgullo de toda Andalucía y joya esplendente en el mundo entero.
Rogelio Rubio Segura.