En el altar mayor, su altar, bajo su impresionante dosel de cultos, se dispone María Santísima de la Amargura. Hasta el día 21, fecha en que se conmemora el LII aniversario de su coronación canónica, estará en besamanos.
Amargura, que decir después de besarle su mano. Después de quedar atrapado en su dolor, después de desear ser ese San Juan que la acompaña cada Domingo de Ramos.
El encanto de la sencillez, de la justa medida, de la proporción exacta.
No vamos a descubrir a la Virgen de la Amargura. Simplemente nos reafirmamos en el magnetismo que tiene la Dolorosa de San Juan de la Palma.
Llega el besamanos de la Amargura, y el calendario cofrade parece que aviva su ritmo. A partir de ahora se sucederán los cultos, Cristo Rey, Esperanzas, y llegará un nuevo año que tendrá en sus primeros días como protagonistas a Pasión y Gran Poder.
Y es que sin darnos cuenta, la Semana Santa ya está más cerca. Es hora de ir preparando la Semana más importante del año, la primera luna de la primavera, allá cuando en los naranjos el azahar florezca, nos indicará que el momento tan deseado ha llegado.