Quedó patente en la tarde del domingo lo que la Virgen de las Angustias supone para los granadinos. Es la Patrona, y se nota. Desde rato antes de que comenzase a discurrir la procesión y organizarse el cortejo en el que se integran los devotos, ya había gente alrededor de la basílica esperando el momento. A las cinco se inició la procesión en cuyo cortejo se intercalaban las bandas participantes. Conforme se acercaba la hora de salida más personas se congregaban para presenciar la salida de la Santísima Virgen. Cuando salió la Patrona no cabía un alfiler, los aplausos y vivas, juntos a los rezos y cánticos se sucedían, y no dejaron de acompañarla en toda la procesión. Tras Ella, el palio de respeto, en el que se cobija a la salida mientras se tiran cohetes desde el río.
El cortejo es tan largo que la Virgen no había llegado aún a la plaza del Campillo cuando la cabeza de la procesión estaba a punto de entrar a la Carrera del Genil. Un cortejo peculiar en el que los fieles participan con velas traídas por ellos mismos, y que en su caso se pueden adquirir en los puestos cercanos a la Basílica. La parte de la procesión conformada por los fieles avanzó provocando un importante hueco entre ellos y la comitiva oficial que antecedía a la Virgen.
Calle por la que pasaba la Patrona, calle que se llenaba. Destacamos el paso por una concurridísima Plaza de las Pasiegas, con la Catedral de fondo. Impresiona poder contemplarla de cerca, fijarse en los detalles de la corona, una maravillosa presea digna de la Reina que es, o en las joyas dispuestas en el pecho de la Virgen. Como pasa en más de una Patrona, la luz eléctrica hace acto de aparición en el paso.
Con su andar solemne que mantiene durante toda la procesión fue paseándose por Granada. Pese a participar en la procesión ocho bandas, indicar que ninguna de ellas va tras la Virgen, la del ejercito de tierra va detrás de las representaciones oficiales pero no tocando tras el paso. Algunos cofrades granadinos pedían que para el año próximo la Virgen cuidase más su exorno floral, echaban de menos unas piñas de nardos en las esquinas más exuberantes, pues todo para la Señora de Granada es poco.
Ejemplo de devoción, de lo que verdaderamente supone ser la Patrona. Virgen de las Angustias, Reina de Granada.