Nadie sube al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre, que está en el cielo. A la manera que Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es preciso que sea levantado el Hijo del hombre, para todo el que creyere en Él tenga la vida eterna.
Porque tanto amó Dios al mundo, que le dio su unigénito Hijo, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga la vida eterna; pues Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para que juzgue al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él.
Jn 3,13-17.
En la parroquia de San Agustín, hoy, segundo día del Triduo que Fusionadas celebra en honor del Santísimo Cristo de la Exaltación, cuya festividad litúrgica se celebra, y de Nuestra Señora del Mayor Dolor.