Las campanas del Santuario repicaban anunciando que la Patrona salía a la calle. Sobre su trono de traslado exornado con claveles blancos, el cortejo encabezado por cruz parroquial y dos ciriales inició su caminar a las ocho de la mañana. Un espontáneo aplauso saludó la salida de la Virgen de la Victoria. Los fieles se incorporaron al cortejo de indistinta manera, unos delante del trono, un gran grupo tras la presidencia de la hermandad que marchaba tras la Virgen, y otros alrededor del trono.
Rosario de la Aurora concurrido, en el que hay que destacar el paso por calle Granada y San Agustín. En el trono se veían huecos en los varales traseros, y en algunos tramos el paso fue acelerado. A las 9 de la mañana, llegaba la Virgen a la Catedral, justo cuando el sol hacía acto de presencia en el Patio de los Naranjos.